curar dolor de espalda

CÓMO ELIMINAR LOS DOLORES DE ESPALDA

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Aquí tienes la verdad sobre cómo eliminar tus dolores de espalda. ¡Recuerda estos consejos para conseguir tu objetivo!

 

Cómo puedo eliminar mis problemas de espalda es una pregunta que nos hacemos muy a menudo. Para algunos, cuando hablan de eliminar los dolores de espalda se refieren a mejorar las molestias de la columna (zona cervical, dorsal o lumbar), para otros, mejorar la espalda significa no sentirse tan agarrotados, e incluso eliminar las dichosas contracturas que tanto molestan.

 

Ciertamente, y como dicen algunos, éste es el mal del siglo XXI, ya que es muy común entre todos, y cada vez más debido al sedentarismo y a la poca práctica de actividad física. Es tan y tan habitual, que nos acomodamos y pensamos que “ya pasará”, que tal como viene se va, y que “esto le pasa a todo el mundo”. Nada más lejos de la realidad. Sí que es muy común, pero NO DEBERÍA SUCEDER. Y tiene solución.

Aquellas molestias de la espalda (aunque lo podríamos hacer extensivo a otras partes del cuerpo: hombros, tobillos, rodillas…) no aparecen por que sí: son una señal, una pista que nos da nuestro cuerpo para advertirnos de que hay algo que no funciona, algo que no está del todo bien. Pero ¿el qué? ¿Qué es lo que me lo provoca?

 

Hay muchos factores que nos provocan dolores de espalda: lesiones como hernias o pinzamientos, fracturas de vértebras, espondilosis, contracturas…

A su vez, hay diferentes tipos de origen de estos dolores: desde los más graves como accidentes, a otros como el estrés, la postura que adquirimos, el trabajo que tenemos, etc.

Si bien es cierto que una lesión nos puede provocar y provoca dolor, muchas veces el proceso sucede a la inversa: dolor durante mucho tiempo, y luego aparece la lesión. De hecho, esto suele suceder en la mayoría de casos, sobretodo cuando hablamos de dolores de espalda o molestias que no aparecen de un día para otro, ni a causa de un traumatismo severo o accidente, sino que van apareciendo: este dolor viene provocado por una previa debilidad o desajuste muscular.

Esto quiere decir que hay músculos que no ejecutan su acción de manera correcta: o sea, que no se contraen bien.

Con este origen pueden pasar varias cosas, entre ellas: que la tarea, la tensión que deben ejercer estos músculos y que no la están haciendo de manera correcta, la deben hacer otros, de manera que se sobrecargan, se inflaman, se contracturan y duelen. También suele pasar, y es a consecuencia de la primera, que la articulación que no está bien sujeta, bien controlada, por dichos músculos, pueda sufrir alteraciones y otros problemas estructurales (como desgaste de meniscos, pinzamientos, hernias, etc.)

 

Las causas comunes a las que achacamos nuestros dolores de espalda, que hemos comentado anteriormente, tales como nuestra postura o el estrés no suelen ser el problema, aunque sí que es cierto que pueden favorecer a que estos aparezcan.

Pero, por otra parte, si mantenemos la musculatura trabajando de manera harmónica y bien activada, nuestro cuerpo puede soportar el trabajo, el estrés y la postura. Y también pasa que si, al contrario, no estamos bien, aunque tengamos una buena postura, etc., acabaremos con dolores.

 

Sin analizar otras técnicas como “natación”, yoga, o tonificación en general, vamos a hablar de una de las técnicas que funcionan de manera más eficiente en este tipo de problemática: las Técnicas de Activación Muscular.

Éstas tratan de detectar cuáles son aquellas musculaturas (o partes de éstas) que no se contraen de manera adecuada, y llevan al cuerpo a compensaciones y desajustes que provocan el dolor. Una vez detectadas, lo que se busca a través de trabajos de muy baja intensidad, o también a través de técnicas palpatorias, es activar, “despertar” la musculatura para que trabaje tal y como debe hacerlo, y así, evitar un sobretrabajo de otras partes y todo lo derivado. De manera que la SOLUCIÓN a tus molestias de espalda es realizar ejercicios específicos a unas adecuadas intensidades para poder trabajar aquellas zonas que de verdad lo necesitan.

Y es que, con otro tipo de actividad física, puede que se recuperen y mejoren muchos problemas, pero también puede ser que no, y que lo que pase sea que se refuerzan compensaciones y esto pueda crear más problemas.

El beneficio de estas técnicas, así como su novedad y su eficiencia, se debe a que realizan un proceso de análisis de todo el cuerpo, para ver cuál es el origen del dolor. Estas técnicas tratan indirectamente el dolor. A través de un proceso muy específico y exhaustivo se detectan y corrigen aquellas partes (únicamente) que no están bien, diferenciándose así de otro tipo de trabajo en el que hacemos un entreno completo de todos o casi todos los músculos del cuerpo. Esto no quiere decir que la natación no sea buena (como ejemplo de actividad física completa que, además, se suele recomendar), sino que decimos que la activación muscular detectará y activará mucho más eficientemente aquello que se necesita para mejorar. En definitiva, buscamos eliminar el dolor, no tratando la musculatura que duele, sino que tratamos la musculatura que falla y que hace que otra esté sobreexigida, inflamada, contracturada y dolorida.

Y otra cosa que cabe recordar es que el dolor no es problema, sino que es la consecuencia (de que algo no va bien). Y que cuando duele en un sitio del cuerpo (por ejemplo la espalda), no tiene porqué decir que nuestro problema lo tenemos en la espalda. Además, el dolor de espalda lumbar o cervical de una persona, puede tener un origen completamente diferente al mismo dolor de otra persona.

 

¡Nadie dijo que ELIMINAR LOS DOLORES DE ESPALDA FUESE FÁCIL! ¡PERO NO ES IMPOSIBLE!

 

Ahora existe esta técnica, que nos permite ser más eficientes en la corrección de los problemas.

¡Eliminar los dolores de espalda depende de ti! No creas todo lo que te dicen, y no te acomodes pensando que ya se irán, o que no puedes hacer nada para evitarlo, porque no es así.

¡Ánimo!