¿CÓMO DEBE SER EL CALZADO DE NUESTROS BEBÉS?

A continuación veremos ciertos aspectos a tener en cuenta para la elección del calzado de nuestros bebés. Tenedlos en cuenta, y decidid según creáis.

Para empezar, decir que este artículo difiere, en cierta medida, de las publicaciones de nuestro Blog, pero era algo en lo que llevamos pensando bastante tiempo, y sobre lo que nos queríamos hacer eco.
Obviamente es un escrito basado en nuestra opinión y sobretodo experiencia en el maravilloso mundo de nuestro cuerpo humano, atendiendo especialmente al tema muscular y articular.

Existe mucha información en lo que respecta al calzado de nuestros hijos. Aquí deberíamos empezar a hablar de las primeras diferencias según edades…. ¿¿O NO??
No entraremos a valorar el hecho de si debemos calzar o no a nuestro bebé que ni gatea ni anda (ya que motrizmente no hay afectaciones sobre a lo que pretendemos referirnos). Veamos, pues, ciertos aspectos.

El calzado de los bebés que gatean: ¿Cómo debe ser? Aquí, el cómo les afecte el calzado, según nuestro parecer, también adquiere una importancia relativa, o incluso, pequeña. ¿Es necesario calzar de alguna manera especial a los niños que empiezan a gatear? En nuestra modesta opinión, no. ¿Que tienen algún calzado antideslizante en la parte anterior? Bueno, no nos importa mucho. ¿Que no lo tienen? Pues casi mejor. ¿Descalzos totalmente o con calcetines? Óbviamente dependerá de la estación del año en la que estemos o mejor dicho, de la temperatura que haga, pero atendiendo a cómo le afecta la motricidad de nuestro bebé, un calcetín o ir descalzo, la diferencia es prácticamente nula. Habrá gente que quiera calzar ya a su bebé por diferentes motivos, yendo en contra de este párrafo, pero… Entonces, si es tan importante calzarles, ¿por qué no les ponemos muñequeras, por ejemplo? La muñeca se encuentra en una posición de más flexión (anatómicamente hablaríamos de extensión) que el tobillo cuando gateamos, o sea que… ¿Y rodilleras? En fin, parece claro, ¿no?

Pero ¡atención! ¿Qué pasa con el calzado de los niños que empiezan a dar pasitos? Aquí hablamos de los que se tienen en pie y “caminan” sujetándose a las cosas, así como aquellos que empiezan a hacerlo con más soltura, dejándose ir. Y también hablaríamos en este mismo apartado de aquellos que, pese a no ser grandes caminantes, ya pueden ir solitos todo lo que quieran:
Al lío. En la mayoría de artículos que hay sobre este mismo tema parecen coincidir con nosotros: que el calzado sea flexible… Muy flexible. Diríamos que esto es lo más importante. Sin embargo, se habla también de otras cosas: que si el empeine debe ir bien sujeto, que si con cordones o sin, que si botas, que si con refuerzo en la puntera, que si con refuerzo en el tobillo, etc... Aquí, como vemos, ya tenemos más cosas a tener en cuenta, incluso algunas de ellas contradictorias.
Nosotros lo tenemos muy claro: cuanto más puedan andar descalzos, mejor. Esto también es algo generalizado, sin embargo, suceden dos cosas que lo contradicen:

1.- ¿No había sitios en los que se hablaba de “refuerzos”, de cordones, etc.? ¿Qué tiene esto que ver con el ir descalzo?
2.- Casi nadie hace caso de esto, ya que todos los niños, o la gran mayoría, van calzados.

Bien, coincidimos en que actualmente (sobre todo en la calle) es casi imposible ir descalzo. Pues la conclusión sigue siendo clara: cuanto más puedan andar con algo lo más parecido a ir descalzos, mejor. Esto son: patucos, calcetines gordos, zapatos de piel (aunque no durarían nada) o zapatos (o calzado deportivo, da igual) ultra flexibles. Tanto como para poder arrugarlos con nuestra mano. O sea, ni refuerzos en el tobillo, ni puntera, ni que vaya súper bien sujeto. Sí que añadiríamos un par de puntualizaciones: no les debe ir muy ajustado, para que no oprima el metatarso ni los dedos. Éstos, deben tener la suficiente libertad como para moverse sin limitaciones de ningún tipo. Pero además, tampoco les debería ir sueltos, no porque no les sujeten bien, sino porque se caerían más de lo que lo harían si fuesen descalzos, y tampoco procede.

La opinión al respecto es sencilla. No debemos aportarles refuerzos de ningún tipo a los pies de nuestros hijos. Ellos ya los tienen. ¿Sabéis cómo se llaman? ¡Músculos! Y además, muchos, como por ejemplo, por citar algunos: gemelos, plantaris, peroneo corto, largo y tercero, tibiales anterior y posterior en dos divisiones, y un largo etcétera. Es decir… ¿no os parecen suficientes sujeciones o refuerzos? Ellos son los que deben aprender a actuar, y excepto casos extraños, os aseguramos que lo harán. O lo harán como mínimo si nadie les hace su trabajo. Como vean que tienen ayuda externa, el sistema nervioso del bebé puede decir (puesto que es súmamente inteligente), ¿pues para qué voy a trabajar yo, si ya lo hacen por mí?. ¿NO?
Puede que llevar un calzado u otro favorezca o vaya en contra de nuestro sistema muscular y su relación con el sistema nervioso, pero, pese a que actualmente hay herramientas que nos permiten evaluar el funcionamiento de éste, es algo que escapa a la mayoría de personas, e incluso diría, de “ciertos” profesionales de la salud.

Añado este párrafo puesto que también he oído que existe una tendencia natural a llevar los pies hacia dentro en la marcha si no se calza a los niños. ¿Nuestra opinión? Sinceramente, lo desconocemos. No creemos, pero no estaría bien aseverar algo de lo que no estamos seguros. Ya os lo contaremos. Además, y en cualquier caso, ¿acaso no existen niños que han ido calzados desde pequeños que no caminen hacia dentro? SÍ ¿¿Entonces…?? En fin…

Cuando antes poníamos en duda los matices según las edades (hablo ya de niños más mayores) es por una sencilla razón… ¿Por qué deberíamos hacer diferencias? Es decir… si algo es bueno para el niño pequeño, ¿por qué no debería serlo para uno más mayor? O incluso, ¿para nosotros los adultos? Personalmente, creemos que no deberíamos hacer diferencias. Ahora bien, otra cosa es que nosotros ya nos hayamos acostumbrado a un tipo de calzado, con más o menos sujeción, con más o menos plantilla, con más o menos amortiguación, e ir en contra de esto, posiblemente fuese perjudicial, ya que si no preparásemos nuestro cuerpo (o mejor dicho, nuestro sistema neuromuscular), seguramente podría ser hasta perjudicial.

Ahora, con los que son bebés, o niños pequeños, creemos, confiamos, y animamos a decir que AÚN ESTAMOS A TIEMPO. A tiempo de dejar crecer a nuestros hijos andando descalzos, puesto que es lo más saludable y recomendable para su desarrollo. Y si no, insistimos, cuanto más puedan andar con algo lo más parecido posible a andar descalzos, mejor. Otra cosa es que el mercado del calzado, por mucho que digan, no esté preparado.

Si tenéis más dudas, o queréis algún otro tipo de información, no dudéis en poneros en contacto con nosotros, y así poder ayudaros en lo que nos sea posible.